Preguntas habituales
Antes de empezar un proceso terapéutico suelen aparecer preguntas, miedos o incertidumbres. Aquí encontrarás respuestas que pueden ayudarte a orientarte y a dar los primeros pasos con mayor claridad.
El proceso se adapta a cada persona, familia o sistema. No sigue un guion cerrado, sino que se va construyendo a partir de lo que traes y de lo que va emergiendo en las sesiones.
Antes de comenzar el trabajo terapéutico, es necesario realizar una fase de evaluación, que suele durar entre una y cuatro sesiones. Este espacio permite comprender mejor la situación y orientar el proceso de la forma más adecuada.
No hay una duración fija. Tras la evaluación se puede ofrecer una orientación aproximada.
Hay personas que acuden por situaciones concretas, donde el proceso puede durar entre 1 y 12 sesiones. En otros casos, como en procesos más complejos, la duración es mayor.
Durante la fase de evaluación es recomendable una frecuencia semanal.
Posteriormente, la frecuencia se ajusta según las necesidades de cada persona, pudiendo ser semanal, quincenal o mensual.
En la fase de cierre, es habitual realizar un seguimiento con sesiones más espaciadas (bimensuales o trimestrales).
- mayor regulación emocional
- cambios en la conducta
- mejora en la relación con el entorno
- mayor capacidad de expresión
A veces, el primer paso es simplemente encontrar el lugar adecuado para hablar.
Si sientes que es el momento de poner en movimiento lo que hoy parece bloqueado, estaré encantada de escucharte.