“No lo entiendo. Mi vida está bien. Y, aun así, me siento mal.”
Es una frase bastante habitual en consulta.
No ha ocurrido nada grave.
No hay una crisis evidente.
Desde fuera, incluso puede parecer que todo está razonablemente bien.
Y, sin embargo, algo dentro no termina de estar bien.
A veces aparece como preocupación constante.
Otras como cansancio, irritabilidad, dificultad para dormir o esa sensación difícil de explicar de estar permanentemente en tensión.
Y suele aparecer la misma pregunta:
“¿Cómo puedo tener ansiedad si, en realidad, todo está bien?”
La ansiedad no siempre aparece cuando algo va mal
Tendemos a pensar que el malestar solo aparece cuando ocurre algo importante: una pérdida, una ruptura o un problema evidente.
Pero no siempre funciona así.
A veces la ansiedad aparece precisamente cuando las cosas empiezan a calmarse.
- Cuando termina una etapa difícil.
- Cuando llega cierta estabilidad.
- Cuando, por fin, puedes parar un poco.
Hay personas que pasan años funcionando desde la responsabilidad, el esfuerzo o la necesidad de poder con todo.
- Adaptándose.
- Tirando.
- Resolviendo.
Y, a veces, cuando ya no hace tanta falta seguir en modo supervivencia, algo empieza a hacerse notar.
Un cansancio que ya no se puede ignorar.
Una inquietud difícil de explicar.
Entonces, ¿cómo se trabaja la ansiedad en terapia?
Muchas veces el primer alivio aparece cuando lo que ocurre empieza a tener sentido.
Cuando dejas de vivirlo únicamente como algo que hay que eliminar cuanto antes.
Entender mejor qué está pasando puede llevarnos a desarrollar recursos y encontrar maneras más sostenibles de relacionarte contigo, con lo que sientes y con tu vida.
No necesariamente perfectas.
Pero sí menos agotadoras.
Si sientes que algo de esto tiene que ver contigo y quieres empezar terapia, puedes llamarme o escribirme para solicitar una primera cita.